El recorrido de un repuesto
El alisto declara el material, y mientras la orden espera esa unidad sigue disponible para cualquier otra. Bodega confirma que existe, sin descontarla. El técnico la recibe como traslado a su propia bodega. Y al cerrar la visita sale del saldo y empieza a correr su garantía.
Reservar en el alisto obligaría a inventar un estado intermedio que nadie sabría interpretar durante un conteo físico. Se descartó a propósito.
Cuatro reglas que sostienen el saldo
Son restricciones, y por eso el número es confiable: cada una cierra una puerta por donde se escapa un inventario.
Cada salida nace de una visita o un conteo
El registro manual admite entradas y traslados. Una salida se produce al cerrar una visita o al firmar un conteo físico, de modo que todo lo que se va tiene un porqué que alguien puso su nombre debajo.
El conteo explica la diferencia con movimientos
Cerrar un conteo emite las entradas y salidas que justifican el descuadre. En artículos serializados manda la lista de series encontradas: si aparecen dos que no estaban y faltan otras dos, el total cuadra pero el inventario está mal — y se registran las dos cosas.
El material se anota en el sitio
El consumo se registra con la visita abierta, con el técnico todavía frente al equipo. Las horas de inicio y fin se guardan tal como ocurrieron, sin redondear al cuarto: un dato redondeado ya no se puede recuperar.
El historial se lee como se escribió
Cada cambio de estado guarda estado anterior, estado nuevo, transición, autor y momento. Una transición equivocada se corrige con otra, que también queda escrita, y una orden que movió inventario se anula en lugar de borrarse.
La orden te ofrece lo que procede ahora mismo
Nueve estados agrupados en cinco fases —Admisión, Ejecución, Cierre técnico, Facturación y Terminal— y ocho transiciones legales entre ellos. El servidor calcula cuáles caben desde el estado actual y la pantalla las pinta como botones: la interfaz recibe las reglas, no las reimplementa.
- Un número que se puede decir por teléfonoORD-2026-0042, distinto de la clave técnica: una clave que sale al exterior ya no se puede cambiar.
- Una orden, un responsableTécnico o cuadrilla. De la asignación depende de qué bodega sale el material.
Cada técnico es una bodega
El material que un técnico lleva en la unidad móvil sigue siendo inventario y tiene que poder contarse, así que cada técnico y cada cuadrilla tienen la suya. Cada unidad serializada guarda su bodega y su estado en columnas propias: la bitácora existe como historia, no como fuente de la verdad.
- Dos guardas distintas protegen el saldoUna en el dominio y un CHECK en la base de datos, más un bloqueo que evita que dos cierres simultáneos se pisen.
- Rotura y exceso, cada uno contra su umbralEl mínimo marca lo que hay que reponer; el máximo, lo que sobra inmovilizado.
La garantía se congela el día de la instalación
Al montar una pieza, Erbio calcula y guarda su fecha de vencimiento. Si mañana cambia el producto o el plazo del proveedor, lo ya instalado conserva lo que se pactó ese día. El cálculo va en meses de calendario: aproximar el mes a treinta días desvía casi una semana en una garantía de dos años, justo en la conversación en la que más molesta.
- El informe empieza por lo que está por vencerQue es la pregunta real: qué se está quedando sin cobertura.
- La serie instalada, no el modeloEs lo que permite saber si la pieza que trae el cliente es la que se le instaló.
La precisión se tiene que ver
Seriales, SKU, fechas y cantidades van en monoespaciada con cifras tabulares y cero barrado: comparables en vertical, imposibles de confundir. Los nueve estados se distinguen por tono y no por matiz, la prioridad lleva un glifo de tres barras además del color, y la hora va en reloj de 24 h — «08:13 p. m.» ocupa el triple que «20:13» y en una columna estrecha parte en tres líneas.
Traé tu último conteo con diferencias
Te mostramos cómo se habría visto en Erbio: qué movimiento la explica, quién lo firmó y a qué orden vuelve.